Todos hemos vivido una primera vez para muchas situaciones de nuestra vida, desde caminar o aprender un lenguaje hasta el primer día de escuela o de nuestro trabajo. 

Hay que tener paciencia. Y saber que todo en esta vida es una cuestión de repetición y entrenamiento para lograr la excelente.

Ahora como padres tenemos que enfrentar el primer día en que nuestro bebé probará sólidos. Pero nuestro ser amado, también vivirá esta experiencia. Por tanto, intentemos que sea lo más agradable posible. No se juega aquí el destino de nuestras vidas. Solo es una prueba, un momento que hay que afrontar con ilusión y con total confianza. Es un primer acercamiento que nadie nos enseñó y que tenemos que ahora experimentar. Es uno de los momentos más bonitos de nuestras vidas. Siempre lo recordaremos. ¡Saca una foto!

El primer día comenzaremos con unas cucharadas de leche de cereales y observaremos cómo reacciona el bebé. Se lo daremos en una toma durante el día, continuando como siempre con el proceso de lactancia natural que veníamos practicando. Si le sienta bien, podemos aumentar la dosis al día siguiente. De esta manera iremos aumentando la cantidad de forma gradual y paulatina hasta conseguir una toma completa en la que ya tan solo le daremos esta leche de cereales. De todas formas, recuerda que continuaremos siempre con la leche materna.

¿Cómo le daremos la leche de cereales? Va a depender un poco de las preferencias del bebé y de la madre. Hay bebés a quienes les encanta tomar la leche de cereales a cucharadas, porque suelen llevarse cucharas a la boca. Otros niños y niñas se ponen nerviosos y prefieren el biberón. Por tanto, como cada niño y niña es un mundo, tenemos que experimentar cuál es la forma preferida para nuestro hijo.

En caso de que necesites usar el biberón, lo que vas a hacer es agrandar el agujero de la tetina cortándole un poco con unas tijeras. Este será el biberón para las leches de cereales.

Si a la semana de darle la leche de cereales observamos que el bebé la acepta perfectamente, es el momento de empezar con el puré de verduras, de textura blanda y acuosa.

A este preparado de leche de cereales y verduras, podemos añadirle una cucharadita de miel de arroz, de cebada o melaza, para endulzar. Nunca miel de abeja porque es demasiado Yin. Sin embargo, si el bebé acepta bien la leche de cereales y las verduras, no hace falta el endulzante.

Podemos empezar a preparar el biberón con la mitad de leche de cereales y la mitad de puré de verduras, añadiendo una cucharadita de polvo de semillas de calabaza, girasol, sésamo… que daremos por separado, diferentes semillas en distintas tomas. Recuerda que es bueno ir introduciendo los alimentos de uno en uno, poco a poco, sin apresurarse, para que el bebé los vaya asimilando y digiriendo bien. 

Podemos hacer el polvo de semillas utilizando un mortero convencional o un mortero japonés. 

Los bebés son pequeños, compactos, densos… todas características Yang. Debemos ayudarlos a crecer, a expandirse, con alimentos Yin del reino vegetal, con una gran variedad de las verduras sugeridas en otros apartados. En este momento no recomendamos ni huevos ni pescado ni snacks salados. Son alimentos muy yang, muy contractivos. Nos interesa lograr la armonía, el equilibrio energético Yin/Yang.

La comida que le demos al bebé debe ser blanda y suave, sin añadir azúcar y cocinada con una pizca de sal marina muy pequeña. Al principio debe ser de consistencia ligera, acuosa, para que el bebé pueda seguir usando el efecto de succión y no suponga un gran cambio.