Nuestro hijo o nuestra hija ya tiene un año y lo hemos estado acompañando en un viaje apasionante desde los 6 meses, cuando introdujimos los primeros alimentos. Hemos conocido su sistema digestivo (a nivel interno) y también lo que tiene que comer (a nivel externo). Toma consciencia en todo momento de la importancia de estos meses, puesto que juegan un papel crucial para la futura alimentación de nuestro bebé.

A los 12 meses comenzamos a darle lentejas. Después de unas semanas seguimos con los garbanzos, alubias (judías, porotos, frijoles) de todas las clases pero nunca mezclándolas entre sí en el mismo día. Siempre bien cocinadas, que queden bien blandas y pasadas por el pasapurés, siguiendo el mismo procedimiento que ya comenzamos a los 10 meses. 

Al día siguiente de las lentejas, ya podemos alternar con pescado blanco salvaje, también al mediodía, para darle tiempo a que lo pueda digerir bien y observar cómo le está sentando. Pero no daremos legumbres y pescado el mismo día.

En lugar de pescado podemos darle la misma legumbre del día anterior o probar con una legumbre diferente. Puedes cocinar la legumbre para 2-3 días. Una vez que se enfríe, puedes guardarla en un tarro de vidrio hermético en el frigorífico y solo recalentar la parte que vas a darle al bebé ese día. Cuando ya comience a digerir bien las legumbres, podemos ponerle algunas enteras y con piel en su plato de experimentos.

 

¿Qué alimentos de soja (soya) te recomendamos?

La soja es una legumbre muy interesante por su gran aporte proteico. Sin embargo, es un alimento extremadamente Yin que debes evitar en estos supuestos: granos de soja tanto crudos como cocinados, soja texturizada, carne de soja, soja en polvo, harina de soja, yogures de soja, leche de soja y cualquier otro derivado de la soja que no esté fermentado.

Los alimentos de soja saludables son los derivados únicamente de origen orgánico o no transgénico, y que hayan sido fermentados y sin pasteurizar: el tempeh, miso, tamari y salsa de soja (estos 3 condimentos salados solo los usaremos cuando comience a caminar por sí solo). También podemos consumir tofu pero siempre muy bien cocinado con sal marina al menos durante 45 minutos. 

En resumen, para esta edad, podemos darle un poco de tempeh y algo de tofu de vez en cuando. Este vídeo lo hemos dedicado a la soja y sus derivados.

A los 12-14 meses, el niño o la niña tendría que comer toda la variedad de los adultos, aunque en cocciones más suaves: cereales integrales, legumbres, pescado blanco salvaje, un poquito de huevo cada semana, verduras, tempeh, tofu bien cocinado, variedad de semillas, frutos secos (almendras, nueces, avellanas, castañas), algas marinas y frutas.

Cocción de legumbres: Antes de cocinar las legumbres, tenemos que dejarlas en remojo la noche anterior. Al día siguiente, eliminamos el agua, las lavamos bien y las cocinamos con 4 partes de agua por parte de legumbre seca, entre 60-75 minutos a fuego bajo con tapa, con un trocito de alga kombu (opcional) y un poco de sal marina.

El pescado y la fruta deben consumirse de acuerdo a la estación y a las necesidades del bebé. Si es verano o estás en un clima cálido y el bebé está tenso, grita o tira los juguetes de forma agresiva (cualidades contractivas-Yang), necesitará más frutas y menos proteína animal. En cambio, si es invierno o está en un clima frío y el pequeño está débil, tiene frío, miedo o lloriquea (todas cualidades expansivas-Yin) debemos darle pescado más a menudo (varias veces por semana en muy pequeñas cantidades) para reforzarlo, e incluso un huevo a la semana (una mitad un día y otra mitad otro día).

Cuanta más fruta le des al bebé y a cualquier persona en general, menos apetencia por las verduras tendrá. Y nosotros vamos a priorizar las verduras ante las frutas, ya que las verduras cuentan con una gran cantidad de minerales y nutrientes también presentes en las frutas, pero con la ventaja de que no contienen la gran cantidad de fructosa de las frutas. Si el bebé se habitúa a sabores dulces muy intensos como los de la fruta, siropes o azúcar, entonces perderá interés en las verduras.

Cuando agreguemos proteínas a su puré, es conveniente evitar el endulzante natural, ya que la proteína y el endulzante puede crear mala digestión.

Seguiremos evitando de por vida las verduras solanáceas, pero al año ya podemos empezar a darle acelgas, espinacas, rabanitos, nabos, alcachofas, espárragos, remolacha, apio y hongos. 

Por otro lado, el niño o la niña tendrá cada vez más interés por la comida de los adultos a partir de ahora. Te recomendamos que sigas dando sus alimentos específicos en solitario, tal vez un rato antes, y que luego tenga un tiempo de probar junto con la familia los alimentos de la mesa en su plato de experimentación. Por lo tanto, tomará su biberón o papilla completa con la crema de cereales integrales, las proteínas, el puré verduras y el polvo de semillas. Cuando haya terminado, lo sentaremos a la mesa con la familia para que experimente.

Al principio puede ser la misma crema con una cuchara apropiada, y poco a poco trozos de los mismos alimentos familiares para que comience a masticar. En esta etapa, el niño o la niña tiene que aprender a experimentar y comer solo.

Cuando el bebé coma toda la variedad indicada hasta ahora y disfruta de cada comida, entonces podemos perfectamente destetarlo del todo.

Mientras el bebé aprende a tomar nuevos alimentos, completamos el destete, el cual ya empezamos cuando el pequeño tenía seis meses, reduciendo ahora el pecho hasta quedarnos con la primera toma de la mañana y de la noche. Posteriormente, si vemos que sigue comiendo bien, podemos sustituir el pecho de la mañana con un poco de agua y un buen biberón de crema de cereales, verduras y semillas. Si puedes, sería recomendable que continuaras dándole el pecho aunque sea una vez al día.

La última toma a quitar es la de la noche porque ésta comporta una carga emocional importante. No escatimes esfuerzos en ofrecer a tu bebé amor, caricias, juegos y cuentos antes del destete definitivo. De esta manera, el bebé no sentirá carencia emocional antes de sacarle la última toma de leche materna. 

Transcurrido un tiempo, cuando creas que es un buen momento, puedes reemplazar de forma alterna el pecho de la noche por un biberón con agua templada o con un poco de leche de cereales: una noche pecho, otra noche biberón. Con la disminución de las tomas, tu leche irá decreciendo de forma natural.

No te recomendamos las leches vegetales compradas porque están hechas generalmente de agua y harina, la cual no ha sido cocinada y supone un debilitamiento del sistema digestivo de cualquier persona, es un alimento muy Yin. Es mejor acostumbrarlo a beber un poco de agua si tiene sed que darle leches vegetales. Si recurres a alguna de estas leches, te recomendamos quinoa, alpiste, avena o arroz, y que hierbas previamente la cantidad deseada por lo menos 30 minutos para lograr así equilibrar su energía (hacerla más Yang). Obviamente, debes leer la etiqueta para evitar azúcar o cualquier químico o conservante artificial que pueda estar presente en sus ingredientes.

Recuerda que vas a usar más sal marina una vez que el niño o niña empiece a erguirse y a andar solo, y a los 2 años de forma esporádica un poquito de tamari y miso.

Hay muchas posturas y enfoques dentro de la nutrición infantil. Hay quienes recomiendan no dar leguminosas hasta los 2 o 3 años, pero no dudan en dar carnes rojas a los pocos meses de vida. Otros ofrecen jugos ácidos de fruta a un sistema digestivo que tan sólo está habituado a leche dulce materna, o le dan leche en polvo de vaca con azúcar. Por lo tanto, toda esta información que compartimos contigo es uno de los tantos acercamientos a la salud, que nosotros hemos probado en nuestros propios hijos y en nuestro asesoramiento. Esperamos de corazón que te sirva de mucha ayuda.