INSTITUTO MACROBIÓTICA ZEN

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Qué es la Macrobiótica

La macrobiótica no se trata de un vegetarianismo extremo ni de una dieta para adelgazar, sino que es una filosofía de vida y una forma de nutrirnos que se presenta como el camino ideal para obtener el equilibrio físico, emocional y espiritual. se la puede considerar como una técnica de evolución personal, de la misma manera que el yoga o las diversas disciplinas espirituales. Tiene ciertos paralelismos con la medicina china, ya que es un sistema cerrado, completo en sí mismo, que intenta equilibrar las energías Yin y Yang del cuerpo centrándose en la adherencia a un régimen dietético. Para aquellos que pueden seguir fielmente un programa de este tipo y practicar la autodisciplina, la macrobiótica no solo ofrece un medio eficaz de tratamiento para muchos estados de enfermedad, sino también un medio positivo para prevenir la aparición de enfermedades en el futuro.

El concepto de macrobiótica tiene sus raíces profundamente arraigadas en las antiguas tradiciones de Oriente. Aunque este concepto, en cierta medida, se ha «occidentalizado» al integrarse con la ciencia, psicología, filosofía y medicina más actualizadas, todavía se basa esencialmente en la comprensión oriental de la vida, en la que se utilizan los conceptos del yin y el yang.

Según Georges Ohsawa, la macrobiótica no es una medicina empírica de origen popular, ni mística o supuestamente científica y paliativa, sino la aplicación a nuestra vida diaria de los principios de la filosofía oriental. Es el camino a la felicidad a través de la salud.

 

 

La macrobiótica nació a principios del siglo XX en Japón para aliviar las enfermedades a través de la nutrición, por lo que podríamos considerarla como una nutrición terapéutica. Fue llevada por el mundo por Georges Ohsawa y otros maestros que le sucedieron, como Michio Kushi, Tomio Kikuchi, Naboru Muramoro, René Lévi y Herman Aihara. La práctica durante estos cien años por parte de numerosos seguidores demuestra sus beneficios y hoy en día mantiene sus características curativas. Muchas personas adoptan esta forma de nutrirse sin padecer enfermedades, buscando potenciar la energía-vitalidad logrando una gran armonía y equilibrio interior y exterior. Es como si se practicara una medicina preventiva, una sana y armónica forma de vida y nutrición.

A medida que se ha extendido el interés por la filosofía de la macrobiótica, la dieta misma se ha adaptado para abarcar los alimentos más tradicionales de diferentes países. No se trata de comer alimentos orientales sino de comprender los principios macrobióticos para lograr una dieta equilibrada y saludable usando los alimentos locales y de temporada.

Las dietas tradicionales de todo el mundo son básicamente similares. La macrobiótica simplemente toma el plan básico de estas dietas y lo convierte en una manera más saludable de comer, manteniendo los aspectos tradicionales. Por tanto, se podría decir que la macrobiótica se trata de un resumen actualizado de las dietas tradicionales de todo el mundo.

El profesor Kikuchi, unos de los discípulos de George Ohsawa, define la macrobiótica como una herramienta que permite el control del desequilibrio. Lo define así porque realmente no existe el equilibrio puro o dieta equilibrada. Todo en este mundo está sujeto al cambio en un mundo dinámico e impermanente.

La macrobiótica es un arte, el arte de aprender a comer y a beber siguiendo el orden de la naturaleza y adaptándonos al medio que nos rodea y a nuestra condición y constitución personal. Es una herramienta puramente experimental. Tras esta experimentación comienza por despertarse en tu vida una capacidad de reacción y adaptación que te conduce a tu estado de salud-vitalidad original, el que te pertenece por naturaleza, iniciando en caso de enfermedad la sustitución de todos los tejidos dañados volviéndolos sanos y funcionales. Este es el Orden del Universo, esto se aplica para todos los seres vivos en armonía con su entorno.

 

 

En cuanto a los alimentos, la nutrición macrobiótica está basada principalmente en alimentos completos, naturales, locales y de temporada. Se considera, así mismo, que los cereales integrales son el alimento que mejor se adapta a la fisiología humana y que están diseñados para que el ser humano alcance su máximo desarrollo y se convierta en un ser altamente evolucionado. El máximo desarrollo de las capacidades mentales y espirituales se consigue gracias a una aportación importante de hidratos de carbono de asimilación lenta a nuestro cuerpo.

Desde que el ser humano descubrió la agricultura hace más de 10.000 años, comenzaron a desarrollarse las más grandes civilizaciones nunca antes conocidas. Estos pueblos avanzados en diferentes lugares del mundo pudieron crecer y evolucionar gracias a los cereales integrales como su alimento básico. Por eso la macrobiótica está basada en la nutrición tradicional que los pueblos del mundo mantuvieron durante miles de años desde que el ser humano descubrió el fuego, y que se adaptaba al clima, a los alimentos locales y de temporada, sin productos químicos ni procesos de refinamiento, y a las características fisiológicas del ser humano.

Como podemos comprobar en el siguiente gráfico, cada nivel se corresponde con un reino y con unos alimentos concretos. Los cereales integrales son el alimento más evolucionado del reino vegetal, siendo ideales para el ser humano, que es el más evolucionado del reino animal. Los cereales se corresponderían con nuestra evolución. Durante nuestro proceso de gestación en el útero materno, recorremos todos los niveles de la escala evolutiva. Durante 9 meses recorremos todas las etapas del pasado (2.800 millones de años)

 

 

En consecuencia, los cereales integrales son la base de la alimentación macrobiótica combinados con legumbres, verduras, frutos secos, semillas, algas, sal marina, una pequeña proporción de frutas y algo de pescado blanco para las personas no vegetarianas. Además, se recomienda evitar los lácteos y reducir al máximo los huevos, avenes y carnes rojas, actualmente consumidos en exceso. De esta manera, obtenemos una alimentación completa y equilibrada con las proteínas, hidratos de carbono, fibra, grasas, vitaminas y minerales (hierro, calcio) necesarios para un funcionamiento extraordinario del cuerpo.

Según Georges Ohsawa, la macrobiótica restaura la salud y la armonía entre cuerpo, espíritu y alma, condición indispensable para una vida feliz.

En conclusión, podríamos aventurarnos a dar una definición de macrobiótica que tiene un gran consenso en la actualidad:

“La Macrobiótica es una filosofía de vida, respetuosa con el medio, cuyos principios y prácticas se utilizan para nutrir el cuerpo, la mente y las emociones, a través de una alimentación, ejercicio y estilo de vida adecuados a cada individuo”.

 

TAREA: Has llegado hasta el final de esta unidad, vuelve a leerla y estudiarla para ser capaz de escribir con tus palabras qué es la macrobiótica. Escribe un pequeño ensayo incluyendo la máxima información posible y haz una reflexión sobre lo que has aprendido en esta unidad. Profundizando sobre lo aprendido, serás capaz de pasar a la siguiente unidad con una base adecuada para ir interiorizando los conceptos nuevos que vamos a ir aprendiendo juntos.