El arroz integral es uno de los alimentos más importantes dentro de la alimentación macrobiótica y una excelente fuente de energía, fibra, vitaminas y minerales. Sin embargo, en los últimos años han aparecido muchas noticias sobre el arsénico presente en el arroz, lo que ha generado dudas y preocupación en muchas personas.
La buena noticia es que no hay motivo para dejar de consumir arroz integral. Existen medidas muy sencillas que ayudan a reducir de forma significativa la cantidad de arsénico presente en el grano.
¿Qué es el arsénico y por qué está presente en el arroz?
El arsénico es un elemento que se encuentra de forma natural en el suelo, las rocas y el agua. También puede aumentar en determinadas zonas debido a actividades humanas como la minería o algunos usos agrícolas del pasado.
El arroz se cultiva normalmente en campos inundados, una condición que facilita que la planta absorba más arsénico que otros cereales como el mijo, la cebada o el trigo sarraceno.
Esto no significa que el arroz sea un alimento peligroso, sino que conviene conocer algunas recomendaciones para minimizar esa exposición.
¿Debemos dejar de comer arroz integral?
En absoluto.
El arroz integral continúa siendo uno de los cereales más interesantes desde el punto de vista nutricional y culinario. Lo importante es mantener una alimentación variada, alternando distintos cereales integrales como mijo, cebada, avena, quinoa o trigo sarraceno.
La variedad siempre juega a nuestro favor.
Cómo reducir el arsénico del arroz
Estos son algunos hábitos muy sencillos que pueden ayudar a disminuir la cantidad de arsénico presente en el arroz:
- Remoja el arroz.
Déjalo en agua durante varias horas o toda la noche. Después desecha esa agua y enjuágalo antes de cocinarlo. - Lávalo bien.
Aclara el arroz varias veces bajo el grifo hasta que el agua salga más limpia. - Cocínalo con abundante agua si deseas reducir todavía más el arsénico.
Algunas investigaciones muestran que cocinar el arroz con una gran cantidad de agua y escurrir el exceso al final puede disminuir aún más su contenido en arsénico. Si prefieres el método tradicional de absorción, el remojo y el lavado siguen siendo dos medidas muy útiles. - Alterna distintos cereales.
No es necesario que todas las comidas incluyan arroz. Incorporar otros cereales integrales aporta variedad nutricional y ayuda a reducir la exposición continuada a cualquier contaminante presente de forma natural.
¿Y qué ocurre con otros metales pesados?
El arsénico no es el único elemento presente en nuestro entorno. También existen otros metales como el plomo, el mercurio o el cadmio, que pueden encontrarse en pequeñas cantidades en el agua, el aire o algunos alimentos.
Por eso tiene sentido seguir una alimentación variada, basada en alimentos frescos y poco procesados, y mantener unos hábitos de vida saludables en lugar de centrarnos únicamente en un alimento concreto.
Mi recomendación
Personalmente sigo consumiendo arroz integral con total tranquilidad.
Simplemente procuro remojarlo, lavarlo bien y alternarlo con otros cereales integrales a lo largo de la semana.
Creo que es mucho más útil adoptar pequeños hábitos sencillos que vivir con miedo a los alimentos.
La salud no depende de un único ingrediente.
Depende del conjunto de nuestras elecciones diarias.
Preguntas frecuentes
¿El arroz blanco tiene menos arsénico?
Generalmente sí, porque durante el refinado se eliminan las capas externas donde suele concentrarse una parte del arsénico. Sin embargo, también pierde gran parte de su fibra, vitaminas y minerales.
¿Es suficiente con lavar el arroz?
Lavar y remojar el arroz ayuda a reducir parte del arsénico superficial y constituye una práctica recomendable antes de cocinarlo.
¿Es mejor dejar de comer arroz?
No. La evidencia actual no justifica eliminar el arroz de una alimentación equilibrada. Lo más recomendable es combinarlo con otros cereales integrales y aplicar las medidas comentadas anteriormente.

























































